Idealismo dialéctico e influencia hegeliana. La pasión creativa según Bakunin.

Bajo el seudónimo de Jules Elysard, Mijaíl Aleksándrovich Bakunin[1] escribe en 1842 el ensayo “La Reacción en Alemania”, ubicándose a la izquierda del pensamiento hegeliano. El texto dibuja una fórmula “revolucionaria y activista de la concepción racional de la historia” (Abufon Silva, 2010), y se sitúa dentro de la etapa idealista dialéctica del revolucionario ruso (Cappelletti, 2012). Esta etapa[2] puede ser considerada como el escalón necesario y previo a su concepción anarquista de la filosofía –una filosofía de la acción- y la historia –sobre todo relacionada con su crítica al Estado y al poder. Se trata de un antecedente sobre los hombros de la titánica referencia y referente que significó Hegel[3] a una generación de pensadores que se propusieron estudiar y transformar la sociedad.

Sin embargo debemos decir que el tránsito a Hegel no fue espontáneo, Fitche influyó con sus ideas de libertad –sin hablar de antagonismo de clase o formaciones sociales derivadas de la explotación económica- y su posición frente Estado.

“He –Fitche- insisted that class inequality was not natural, and could be not justified (…) Society what not the same as the state or government. The state, he argued, was “only a means for establishing perfect society… The goal of all government is to make government superfluous” (Leier, pág. 71)

Esta influencia, aún idealista, acercó a Bakunin -en medio de un caldo de cultivo de ideas y sucesos históricos revolucionarios- hacia la filosofía de la acción, sin perfilarla del todo en su posición anti estatista posterior. Bakunin en consecuencia, encuentra pistas en el idealismo alemán que influirían en su pensamiento en construcción: libertad, filosofía, ciencia, acción revolucionaria y Estado.

No es posible en Bakunin la fórmula del especialista que reflexiona sobre la sociedad desde el escritorio, se trata ante todo de un pensador en la acción (Rocker, 1978, pág. 19), y con ello la posibilidad de la trasformación revolucionaria de la sociedad y del conocimiento en los hechos que derivan del ejercicio cerebral en la práctica. “La Revolución en Alemania” presenta a un joven Bakunin comprometido con la revolución social influido por las ideas del momento.

This essay marks Bakunin’s emergence from purely philosophical studies to active participation in revolutionary sociopolitical movements. Criticized by his friends as being too abstract, the essay employs Hegelian philosophic language to justify a concept of permanent social and political revolution tailored to Bakunin’s temperament. (Bakunin M. )

Bakunin presta especial atención a la libertad, no en sentido abstracto, desligada de la sociedad de clases, sino en un sujeto particular –el proletariado- que sería el buscador de ella –en la historia, en el conocimiento científico revolucionario y en los hechos.

Freedom, the realization of freedom: who can deny that this is what today heads the agenda of history? … Revolutionary propaganda is in its deepest sense the negation of the existing conditions of the State, for, with respect to its innermost nature, it has no other program than the destruction of whatever order prevails at the time…. (Bakunin M. )

En Bakunin podemos rastrear a Hegel –quizá no en sus palabras. La búsqueda de la libertad es un proceso que se desarrolla en hechos fácticos, la negación de un estadio de existencia anterior, produce un nuevo “objeto”, cuya génesis contiene lo viejo, y lo viejo parte de la contradicción donde el sujeto de la acción es consciente –y se apropia del fenómeno- de su papel, en el caso, hablamos de un suceso revolucionario donde la conciencia colectiva acepta la necesidad –en una suerte de convención social amplia- de la transformación, reconociéndose en el movimiento que se desarrolla en su interior –donde a palabras de Bakunin estaría su razón de ser y búsqueda; “visible manifestations are stirring around us, hinting that the spirit that old mole, has brought its underground work to completion and that it will soon come again to pass judgment.” (Bakunin M. )

Este desarrollo implica un movimiento dialéctico, un “nuevo objeto por medio del que surge también una nueva figura de la conciencia, para la cual la esencia es ahora algo distinto de lo que era antes” (Hegel, 2010, pág. 59).

La búsqueda de la libertad –no en lo inmediato sino como producto- en la historia, es el reconocimiento de las condiciones de vida y de la contradicción de clase que significa la existencia bajo el Capitalismo, supone un vínculo entre lo racional y la práctica –principios-, así el ruso sostiene su posición primigenia de libertad ampliada con el impulso hegeliano. La libertad no en abstracto es la transformación de la consciencia en la historia, en consecuencia de las condiciones de vida y de la organización de una sociedad.

Declara –Hegel- que la libertad y la independencia de la autoconciencia no son, por consiguiente, más que una etapa transitoria en el desarrollo del espíritu hacia la libertad real. Se alcanza esta última dimensión cuando el hombre abandona la libertad abstracta del pensamiento y penetra en el mundo con la plena conciencia de que es “su propio mundo”. (Marcuse, 2010, pág. 122)

Toda esta búsqueda por la libertad tiene una génesis epistemológica, desarrollada con los años y la maduración política del revolucionario ruso. El conocimiento del terreno, como ejercicio reflexivo brinda una epistemología de lo táctico y estratégico. Son las certezas elaboradas en lo “militante” donde adquiere su posición epistémica: esta es producto del medio que se intenta transformar. Este conocimiento no se basa en la especulación ni en la ideología pura, sino en el ejercicio científico.

Por ejemplo, la influencia hegeliana en su etapa idealista dialéctica, rezaba que “la idea general es siempre una abstracción, y por consiguiente una negación de la vida real” (Bakunin M. , Ciencia: un esbozo general, 1978, pág. 61). Luego, en su etapa materialista considerará que los positivistas –“amantes ciegos de la ciencia”-, los metafísicos –incluyendo a los hegelianos-, y el marxismo en ciernes, tienen una lectura lineal de la historia[4] –vinculada al Estado y su teoría histórica metafísica; superación mecánica de estadios sociales hacia el progreso ininterrumpido, cuyo vehículo es el mismo Estado-, pues no “consideran el pensamiento y la ciencia –como- manifestaciones necesarias de la vida natural y social, sino que reducen (…) la vida –a- (…) la manifestación práctica de su propio pensamiento y su propia imperfección (Bakunin M. , Idealismo y materialismo, pág. 46).

Esta última concepción, compañera suya hasta el día de su muerte, tiene la idea de que el conocimiento –vinculado siempre a la intención revolucionaria-, es producto de los hechos, es colectivo y dialéctico, rehúye a la ideología y la creencia –a la que calificaba como argumento desagradable-, y que su fin debe ser la liberación de la opresión del hombre por el hombre, lo demás puede servir –refiriéndose a los idealistas filósofos o religiosos- únicamente “como bandera de la fuerza bruta y sangrienta, de la explotación material desvergonzada” (Bakunin M. , Idealismo y materialismo, 1978, pág. 50).

Bakunin y la generación hegeliana de izquierda intentan superar al maestro, cuyos últimos años desembocaría en la reacción y el conservadurismo, para darle un giro a su pensamiento donde “la dialéctica, en manos de los jóvenes hegelianos, se constituye (…) en un ariete contra la tradición, la monarquía, la Iglesia, el feudalismo y el Estado” (Cappelletti, 2012).

“La Reacción en Alemania”, termina con una de las frases más célebres del revolucionario ruso, el llamado a la acción, al desenfreno dialéctico de transformación de lo dado como natural, el violento movimiento que desemboca una revolución social desde abajo hacia arriba, la pasión que abre un mundo nuevo entre la cenizas de uno viejo y la posibilidad del conocimiento en la acción y a su servicio. “Let us therefore trust the eternal Spirit which destroys and annihilates only because it is the unfathomable and eternal source of all life. The passion for destruction is a creative passion, too!” (Bakunin M. )

[1] 30 de mayo de 1814 Pryamújno – Imperio Ruso, 1 de julio Berna – Suiza. Filósofo y revolucionario ruso, considerado como uno de los fundadores del Anarquismo como teoría social.

[2] Dentro del marco de otras tres –según Cappelletti-, una idealista metafísica desde 1834 a 1841, una idealista dialéctica desde 1842 a 1864, y una última y definitiva materialista atea desde 1864 hasta su muerte en 1876.

[3] Debido al espacio no podremos hacer mayor referencia a la influencia en Bakunin de Hegel y Fitche.

[4] Aquí se refiere a como estas versiones del conocimiento aparentando cientificidad, recurren a la ideología como garantía. Esta vinculación la hace en función al conocimiento.

Carlos Pazmiño. Investigador CEPY, Licenciado en Comunicación para el Desarrollo, estudiante de magíster en Sociología FLACSO-Ecuador.

Bibliografía

Abufon Silva, P. (2010). La juventud hegeliana de Bakunin. Comunismo Libertario, 15-25.

Bakunin, M. (1978). Ciencia: un esbozo general. En G. P. Maximoff, Mijaíl Bakunin. Escritos de filosofía política (A. Escohotado, Trad., Vol. I, págs. 58-70). Madrid: Alianza.

Bakunin, M. (1978). Idealismo y materialismo. En G. P. Maximoff, Mijaíl Bakunin. Escritos de filosofía política (A. Escohotado, Trad., Vol. I, págs. 45-58). Madrid: Alianza.

Bakunin, M. (s.f.). Marxists Internet Archive. (S. Dolgoff, Ed.) Recuperado el 5 de 12 de 2014, de https://www.marxists.org/reference/archive/bakunin/works/1842/reaction-germany.htm

Cappelletti, Á. (27 de 12 de 2012). Revista Polémica. Recuperado el 5 de 12 de 2014, de http://revistapolemica.wordpress.com/2012/12/27/la-evolucion-del-pensamiento-filosofico-y-politico-de-bakunin/

Hegel, G. (2010). Fenomenología del espíritu. (R. Wenceslao, Trad.) México: Fondo de Cultura Económica.

Leier, M. (2006). Bakunin. The creative passion. New York: St. Martin´s Press.

Marcuse, H. (2010). Razón y revolución. España: Alianza.

Rocker, R. (1978). Introducción. En G. P. Maximoff, Mijail Bakunin. Escritos de filosofía política. (Vol. I, págs. 19-34). Madrid: Alianza.

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